Con la tecnología más avanzada, se define el modelo de aplicaciones distribuidas, una estructura base válida para cualquier aplicación final multipuesto.
Una aplicación distribuida se basa en una red de servidores, cada uno con una copia de la aplicación que se comporta de forma idéntica ante el usuario.
La información se reparte inteligentemente entre los "nodos de aplicación" sin que se produzca centralización.
Un usuario puede trabajar desde cualquier puesto, permitiendo traslado de personal sin necesidad de operaciones administrativas.
Seguridad
No hay piezas únicas; un modelo sin piedras angulares asegura la disponibilidad de la aplicación cuando alguno de sus componentes cae.
Si un servidor cae, los puestos que lo usan pueden temporalmente utilizar otro cualquiera de la red, prácticamente en igualdad de condiciones.
Dimensiones
Una aplicación distribuida no tiene límites. Desde dos servidores, hasta los necesarios para cubrir una actividad internacional.
La potencia se distribuye entre todos, este es el principio que hace superior a un equipo de trabajo.
El carácter de aplicación distribuída es una de las características comunes de nuestro modelo de aplicación.